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Bienvenida, querida hermana.

Hoy nos detenemos. Antes de que el ruido del día te alcance, antes de que las listas de pendientes llenen tu mente, te invito a tomar una pausa. Inhala. Exhala. Estás aquí, en este rincón digital del Ministerio BDE, no por casualidad, sino por cita divina.

Estamos iniciando un viaje de seis meses. Un camino que nos llevará, paso a paso, hacia nuestra conferencia de damas en Pamplona, España. Pero antes de ese gran encuentro físico, Dios desea un encuentro íntimo. Él no quiere esperar a que llegues a Pamplona para hablarte; Él quiere caminar contigo por el desierto, por el valle y por la restauración, semana tras semana.

El Mandato que Rompe la Lógica

Imagina la escena: el profeta Oseas, un hombre de Dios, recibe una instrucción que desafía todo sentido común: “Ve, toma para ti una mujer fornicaria e hijos de fornicación…” (Oseas 1:2).

No es el inicio de una novela romántica de ensueño. Es el inicio de un espejo. Dios no le pide a Oseas que busque a la mujer más virtuosa de Israel para mostrar Su bendición; le pide que se case con la infidelidad misma para mostrar Su corazón.

A menudo, pensamos que la infidelidad es solo un acto físico, una traición que sale en las noticias o que rompe hogares ajenos. Pero, ¿y si te dijera que la infidelidad es, en esencia, un susurro del alma que busca seguridad en el lugar equivocado?

El Rostro de Gomer en el Espejo

Seamos honestas, de corazón a corazón. Somos infieles cuando:

• Nuestro valor depende del número de “likes” o de la aprobación de una mirada externa.

• Nuestra paz se desmorona si ese mensaje de texto no llega.

• Bajamos nuestros estándares y silenciamos nuestra convicción con tal de no sentirnos solas.

• Vivimos más pendientes de la imagen que proyectamos que del estado de nuestro altar privado.

La historia de Oseas y Gomer no comienza con el pecado de ella, sino con el compromiso de él. Dios elige a Oseas para amar a alguien que Él sabe —con absoluta certeza— que le va a fallar. Eso rompe nuestra lógica humana. Nosotras amamos esperando no ser heridas. Dios nos ama sabiendo que lo haremos, y aun así, se compromete.

Un Diagnóstico de Gracia

Este mes que comenzamos se titula “El Diagnóstico”. No busques aquí una piedra para lanzarte a ti misma, ni una lista de reproches. Dios no está apurado por condenarte; Él está acercándose para sanarte.

Tal vez sigues asistiendo a la iglesia, tal vez sirves con excelencia y tus oraciones suenan correctas, pero sabes que el fuego se ha vuelto ceniza fría. El corazón ya no arde igual. Este primer paso no es de corrección, es de honestidad. Es el momento donde Dios nos dice: “Quiero mostrarte tu corazón, sin rechazarte”..

Oración para hoy.

“Señor, hoy te doy permiso de mostrarme lo que hay en mi corazón. No quiero esconderme ni retender que todo está bien. Acércate a mí en este desierto y enséñame a volverte a amar con todo. Amén.”

Reflexión para el camino

▸ ¿En qué refugio estás buscando seguridad fuera de los brazos de Dios?

▸ ¿Qué es lo primero que invade tu mente cuando el silencio te encuentra a solas?

▸ ¿A qué le tienes más miedo: a perder Su presencia o a perder tu reputación?

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